La aspiración común de China y América Latina y el Caribe a una comunidad de futuro compartido

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Por Zhao Hui y Chen Yao

Fuente: Xinhuanet

A bordo de una locomotora con 40 vagones de carga, todos de producción china, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, recorrió los 490 kilómetros del ramal renovado del ferrocarril Belgrano Cargas que forma parte del megaproyecto argentino de rehabilitación ferroviaria en colaboración con varias empresas chinas.

Macri destacó que la puesta en función del ramal contribuirá a mejorar el estratégico servicio de la línea, que conecta la producción del norte con los centros urbanos y los puertos de Buenos Aires y de Rosario, desde donde los productos argentinos viajan a otros lugares del mundo.

La activa participación china en la renovación del sistema ferroviario argentino es un microcosmos de la asociación de cooperación integral entre China y América Latina y el Caribe.

Hace cuatro años, el presidente chino, Xi Jinping, propuso en una inédita reunión con mandatarios de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) construir una comunidad de futuro compartido entre ambas partes.

Cuatro años después, ambas partes han promovido el desarrollo integral de la cooperación a través de tres motores: el comercio, las inversiones y la cooperación financiera, y la iniciativa de la Franja y la Ruta, cuya extensión llega hasta a América Latina.

En la segunda Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, celebrada en pasado enero en Santiago de Chile, se aprobó una declaración especial sobre esa iniciativa que afirma que abrirá un nuevo panorama en la cooperación bilateral.

El canciller chino, Wang Yi, reiteró que China apoyará a la región en la construcción de corredores clave como el ferrocarril o el túnel bioceánico y abrirá más rutas marítimas y vuelos directos para construir una red de interconexión más dinámica.

Posteriormente, China firmó los documentos de cooperación en torno a la iniciativa de la Franja y la Ruta con Panamá, Trinidad y Tobago y Bolivia.

Para el sinólogo español Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, las propuestas chinas sobre cooperación en infraestructuras encajan perfectamente con lo que sueñan los países latinoamericanos y caribeños, a diferencia de lo que ha sucedido con Europa, que siempre ha privilegiado el comercio e invierte muy poco en infraestructura.

“Solo China ofrece hoy a América Latina la posibilidad de desarrollar infraestructuras que están pendientes desde hace muchos años, que son infraestructuras soñadas por América Latina pero que nunca han tenido la capacidad económica ni de otro tipo para llevarlas adelante”, resaltó Ríos.

La alta complementariedad de demanda y oferta en el sector de infraestructura y en muchos otros ha llevado a más países latinoamericanos y caribeños a acercase a China, e incluso a Panamá y la República Dominicana a establecer relaciones diplomáticas con el país asiático con el objetivo de explorar nuevas posibilidades de cooperación.

El presidente de la República Dominicana, Danilo Medina, afirmó que no era posible que su país siguiera sin tener relaciones diplomáticas con la segunda economía del mundo.

“Esas relaciones se tenían que establecer en algún momento de la historia y a mí me ha tocado la oportunidad de decidirlas y las decidí”, indicó Medina.

Para la República Dominicana y la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños, China no es simplemente un comprador importante de los productos básicos, sino también la esperanza de la región para diversificar sus exportaciones y darles mayor valor agregado.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el período de 2000 a 2017, el volumen de las exportaciones latinoamericanas y caribeñas a China subieron de un 1 a un 10 por ciento del total.

El comercio del gigante asiático en la región ha generado gran número de empleos. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), China ha generado 1,8 millones de empleos en América Latina y el Caribe durante las últimas dos décadas, de los cuales un 65 por ciento se deben al comercio bilateral.

Además, la vigorosa demanda de alimentos nutritivos y de alta calidad por parte de la cada vez mayor clase media china es una gran oportunidad para que la región exporte este tipo de productos.

En este sentido, será otra plataforma prometedora la primera Exposición Internacional de Importaciones de China, que se celebrará en Shanghai del 5 al 10 de noviembre y en la cual más de 1.300 empresas de todo el mundo han confirmado su participación.

Yue Yunxia, investigadora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China, considera que esta exposición fortalecerá las exportaciones de mercancías latinoamericanas y caribeñas de alta calidad y contribuirá al mayor equilibrio comercial entre ambas partes en pos de un desarrollo saludable a largo plazo.

Por otro lado, las fuertes inversiones directas chinas en la región también han puesto de relieve la profundización en la cooperación bilateral.

Según el Consejo Atlántico, un “think-tank” con sede en la capital estadounidense, Washington, el promedio anual de fusiones y adquisiciones realizadas por las empresas chinas en América Latina y el Caribe llegó a 6.000 millones de dólares de 2010 a 2016. Además, China ha invertido en más de 20 firmas financieras en la región.

En comparación, las inversiones latinoamericanas y caribeñas en China resultan relativamente bajas. Sin embargo, a juicio de Yue, las empresas de servicios tendrán el gran potencial de entrar en el mercado chino.

“China presentó recientemente una lista negativa reducida para la inversión extranjera que abarca 22 medidas de apertura en áreas como finanzas, transporte, servicios profesionales, infraestructura, energía, recursos y agricultura. Las empresas latinoamericanas con experiencia internacional pueden aprovechar esta nueva ronda de apertura para hacerse con una cuota del mercado chino”, destacó Yue.